Niño pequeño

¿Cómo establecer límites sabiamente?


Establecer límites es difícil. Se necesita distancia para tomar decisiones apropiadas para la edad del niño. También se necesita respeto para que el niño desarrolle habilidades de autocontrol, autoconfianza y cooperación. Es fácil perderse y caer en la trampa de ser un padre demasiado indulgente o sobreprotector.

Los niños prueban los límites de forma natural, verifican periódicamente para ver si todavía se aplican ciertas reglas. Con el tiempo, las fronteras se desplazan, algunas desaparecen. Sin embargo, un niño que no los conoce es pobre. ¿Por qué? Hay muchas razones ...

Las fronteras dan una sensación de seguridad

Un niño pequeño aún no sabe qué es bueno y qué no. No conoce las consecuencias de sus propias acciones, solo las conoce lentamente. No hay conciencia de cómo funciona el mundo. A menudo se pierde porque se encuentra con diferentes actitudes, observa a los adultos y ve que no hay acuerdo entre ellos, que hay diferentes actitudes y formas de actuar. A veces se siente abrumado por la sensación de libertad mal entendida, lo que le causa miedo.

Los límites establecidos por los padres y adaptados a su edad le dan una sensación de seguridad, le permiten comprender su propio lugar en la sociedad. Organizan el mundo, hacen del hogar un refugio seguro y predecible. Le permiten creer que un padre vigila y protege al niño del peligro.

Los límites evitan el castigo

Las fronteras marcan lo que está permitido y lo que está prohibido. Permiten que el niño enfrente las consecuencias naturales de los hechos y permiten que se reduzca el castigo máximo y, a veces, se evite por completo.

Las fronteras enseñan cómo funcionar en el mundo

Un niño no es una isla. No vive solo. Es parte de la sociedad, por lo que debe aprender a funcionar en ella. Debe comprender que la vida en grupo requiere el cumplimiento de ciertas reglas, un código de conducta; es extremadamente importante porque le permite mantener la paz y el orden.

Los límites ayudan al niño a comprender qué es socialmente aceptable y qué no.

Las fronteras te permiten construir relaciones saludables

Hay acción y hay reacción. Nuestras acciones, palabras y acciones no son solo "nuestro negocio", sino que afectan a los demás. El niño debe ser consciente de que la libertad individual no puede golpear a otra persona.

Los límites le permiten mostrarle a su hijo cómo construir relaciones saludables, concientizarlo sobre la importancia del respeto hacia otras personas.

Las fronteras ayudan a descubrir el mundo.

El niño es un pequeño explorador, una persona curiosa sobre el mundo, enfocada en explorar el entorno circundante. Esta es una necesidad muy fuerte que no debe ser combatida. Sin embargo, para mantenerse a salvo, debe establecer límites que le permitan a su hijo moverse alrededor del mundo en un marco seguro. Protegen al niño contra los efectos de acciones demasiado apresuradas e imprudentes.

Las fronteras enseñan responsabilidad

Los límites cambian con la edad, expandiéndose naturalmente. Cuanto mayor es el niño, mayor es la capacidad de decidir sobre sí mismo y sus propias acciones, de esta manera él aprende responsabilidad. Bajo condiciones controladas, toma decisiones y enfrenta adversidades. De esta manera, adquiere las habilidades que le permiten funcionar de manera independiente en la sociedad.

¿Cómo establecer límites para un niño?

El mayor problema con el establecimiento de límites es la evaluación hábil de la situación. Los padres tienden a tener un control excesivo o insuficiente sobre el niño. Puede caer en la trampa de la "libertad total" o el requisito de la "obediencia total". Existe el riesgo de sobreprotección y abandono emocional del niño.

Cada modelo de comportamiento elegido por el padre tiene consecuencias en la actitud del niño.

Los límites que son demasiado estrechos impiden que un niño pruebe los límites e impiden el desarrollo. Los límites demasiado amplios eliminan la posibilidad de soportar las consecuencias de las propias acciones y la responsabilidad del aprendizaje. Los límites variables no dan una sensación de estabilidad y seguridad.

Por un lado, las fronteras deben fijarse, se aplican en todas partes y siempre, por otro lado, deben ser dinámicas, cambian con la edad del niño, de modo que permitan el desarrollo y el cambio.

Las fronteras son mejores si tienen connotaciones positivas, para proporcionar asesoramiento y apoyo. No es bueno seguir el miedo definido como formas de opresión y moderación.